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Alcalá Moderna

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Alcalá inicia el s. XVI con una personalidad: el arzobispo Cisneros que potenciará su desarrollo a partir de una nueva institución: la Universidad. Esta se convirtió en uno de los centros universitarios más importantes de la Europa renacentista.

Con la llegada de este nuevo arzobispo de Toledo, se cambia el viejo concepto urbanístico medieval tradicional, experimentando una transformación radical iniciada tímidamente a finales del s. XIV con la construcción de un gran número de centros religiosos y casas arzobispales. Es entonces cuando aparece la típica casa solariega que con pocas variaciones se refleja en la casa rustico-palaciega del s. XVI y XVII y que perdura hasta bien entrado el s. XVIII. Será el artífice de la creación del barrio universitario diseñando la modulación de las manzanas y de los servicios públicos: empedrado de calles, trazado de redes de saneamiento, restauración de las murallas, etc.

Con todo ello, Alcalá adelantará al resto de las ciudades madrileñas en los campos intelectuales, urbanísticos y monumentales. Compartirá con Toledo la capitalidad administrativa y económica, pasando a depender de ella las mayordomías de Madrid, Alcalá de Torote, Guadalajara, Hita, Buitrago, Val de Lozoya, Brihuega, Zorita, Almoguera, Talamanca, Santorcaz y Uceda.

En el plano jurídico, destaca la concesión de Cisneros, en 1509, del Fuero Nuevo que sustituye al Fuero Viejo, del arzobispo Raimundo y que regula la vida cotidiana de sus moradores.

La Universidad hace de Alcalá una nueva ciudad, más dinámica, impulsando un gran volumen de actividades. El antecedente fue la Escuela General instituida por Sancho IV el 20 de mayo de 1.293 y la creación de tres cátedras de arte otorgadas por la Bula de Pío II en 1495 en favor del Convento de Menores Franciscanos.

La primera piedra del Colegio Mayor de San Ildefonso, núcleo de la institución, se pondrá el 14 de marzo de 1501 o 1499 terminándose el 26 de julio de 1.508, con materiales constructivos típicos de todas sus construcciones: ladrillo, yesería y madera.

Se crearon cuarenta y seis cátedras de materias relativas a Teológia, Gramática, Latín, Griego, Dialéctica, Filosofía, Física, Metafísica, Religión, Hebreo y Medicina.

Para albergar a la nueva población estudiantil sin recursos, se construyeron a lo largo del siglo XVI toda una serie de Colegios Menores pertenecientes, generalmente a órdenes religiosas:

Del siglo XVI:

  • S. Pedro y S. Pablo.
  • De la Madre de Dios, para Medicina y Teología.
  • Sta. Catalina o de los Físicos o de los Artistas.
  • Sta. Balbina o de los Lógicos.
  • S. Eugenio o de los Gramáticos.
  • S. José o de clérigos menores.
  • De las Trinitarias calzadas.
  • Sto. Tomás de los Ángeles y de Aquino.
  • S. Bernardo.
  • De la Compañía de Jesús.
  • S. Jerónimo o Trilingüe.
  • S. Felipe o Santiago o del Rey.
  • Carmelitas Calzadas o de la Observancia.
  • S. Juan Bautista o de los Vizcaínos.
  • S. Cosme o S. Damián o Mena.
  • Santiago o de los Manriques.
  • S. Jerónimo o de Jugo.
  • Mínimas de S. Francisco, de Paula o de Sta. Ana.
  • Del Carmen Descalzo.
  • De las Dominicas de la Madre de Dios.
  • Sta. Catalina Mártir o de los Verdes.
  • S. Clemente Mártir o de los Manchegos.
  • Stos. Justo y Pastor y de Sta. María de la Regla.
  • De Agustinas Calzadas.
  • De Mercedarias Calzadas o de la Concepción.

Además de otras fundaciones estrictamente eclesiásticas:

  • Carmelitas Descalzas o de la Imagen.
  • De Sta. Úrsula.
  • S. Juan de la Penitencia.
  • Del Sto. Ángel o de los Gilitos.
  • De los Padres Basilisos.
  • De las Agustinas Descalzas o de la Magdalena.
  • De los Dominicos o Sta. Catalina.
  • De las Carmelitas de Afuera o del Corpus Christi.

La vida política de la Alcalá renacentista se vio complicada con la muerte de Cisneros y la llegada al poder de Carlos I, alejándose del poder real y tomando partido por los comuneros. Pasado este acontecimiento, los arzobispos toledanos volverán a recuperar la posición en su señorío prelaticio en 1524, momento en que se construye el ala occidental del Palacio Arzobispal al que se ha calificado de sobrio para su fecha.

El siglo XVII o siglo de oro, es para Alcalá el momento en que alcanza la cota máxima de su trayectoria cultural y universitaria y el cenit de su influencia en la vida de la nación.Prosiguen las fundaciones y construcciones de nuevos Conventos y Colegios, destacando el Convento de las Bernardas (1613) en el que intervino el arquitecto real Gómez de Mora.

Se sucederán una serie de arzobispos a los que les interesaban más los beneficios de la villa que ésta en sí, iniciándose en el último tercio del siglo XVII una lenta pero progresiva decadencia reflejo de la situación nacional.

A pesar del retroceso se fundaron nuevos colegios menores:

  • S. Nicolás de Tolentino.
  • Trinitarios Descalzos.
  • Stas. Justa y Rufina, que ocupó la casa de Dña. Juana de Méndez y que hoy se llama Casa de Lizana.
  • S. Ciriaco, Sta. Paula o de Málaga.
  • S. Martín y Sta. Emerenciana de Tarazona o Aragón.
  • Seminario de S. José, Pupilaje de Avila o de Monteleón.
  • Mercedarios Descalzos.
  • Stos. Justo y Pastor o de Tuy.
  • Santiago, Calatrava, Alcántara y S. Juan de Malta.
  • S. Patricio o de los Irlandeses.
  • Clérigos, Ministros de los Enfermos o de Agonizantes.
  • S. Basilio Magno.

Además de Iglesias y Conventos en el llamado 'barroco madrileño' caracterizado por la magnificencia de los edificios:

  • Iglesia de la Compañía.
  • Convento de Agustinas Descalzas de Nta. Sra. de la Consolación o de la Magdalena.
  • Oratorio de S. Felipe Neri, hoy colegio de Filipenses.
  • Ermita del Sto. Cristo de las Doctrinas.

La sociedad alcalaína se caracterizará por la heterogeneidad de su población, donde destaca el gran número de estudiantes y clérigos con que contaba. Los distintos grupos entre los que se repartía eran: una nobleza local: Caballeros, canónigos, clérigos, doctores y catedráticos que representaban el 8%; una población pasiva constituida por viudas, doncellas, pobres y personas no cualificadas, 28%; el resto, un 64% de población activa dedicada (de mayor nivel de participación a menor) en el sector primario -agricultura y ganadería- y el sector servicios.

Dentro de las actividades desarrolladas destacan las que se han podido documentar a través de las intervenciones arqueológicas: la constructiva y la alfarera. De la constructiva, aún hoy nos quedan abundantes vestigios y otros muchos se han ido descubriendo con las excavaciones de los solares que se vienen realizando desde 1983. Con ello se ha podido determinar cual sería la distribución de la casa rústico-palaciega típica, que se articularía en torno a un patio más o menos centralizado pavimentado con guijarros o cantos de río rodeado de las crujías donde se encontrarían las habitaciones que se abrían al patio a través de un corredor columnado en el piso bajo y con una balconada o balaustrada de madera en el primero. Sus techumbres son generalmente de madera y es muy normal la presencia de galerías abovedadas bajo las crujías.

Los materiales utilizados son siempre ladrillos macizos bizcochados, tapial, yeso y madera, siendo típica de este momento la alternancia del ladrillo con casetones de tapial para los paramentos.

Los solados suelen ser de cantos más o menos groseros para los exteriores y cerámicos -con losetas bizcochadas cuadrangulares o rectangulares- o de cantos de pequeño tamaño, para interiores.

Se han documentado restos de estas características en las excavaciones del Teatro Cervantes donde se hallaron muros y pavimentos del corral de comedias del siglo XVII; en el Convento de S. Cirilo con pavimentaciones también del siglo XVII; C/ Escuelas, nº 7, con un empedrado de cuarcitas del siglo XVIII; en la C/ S. Juan, s/n donde se ubicaba el antiguo Convento de S. Juan de la Penitencia, en el que se documentaron pavimentaciones cerámicas y de cuarcitas así como muros y galerías del siglo XVI; en la C/ Postigo, Cardenal Tavera y Arratia donde aparecieron estructuras de habitación del siglo XVII; Plaza de la Victoria con vuelta a Travesía de los Seises donde se estudiaron todos los elementos de la casa rústico-palaciega del noble D. Diego Torres de la Caballería; Convento de la Madre de Dios donde se han localizado estructuras de construcciones anteriores al levantamiento del último Convento del siglo XVII como: empedrados de patio de casas pertenecientes al siglo XV, otro de pequeños guijarros de cuarcitas y areniscas formando peltas, así como muros y galerías de los siglos XVI y S VII; Plaza de la Cruz Verde 1 y 3, C/ Libreros, 1 y otros empedrados modernos de finales del siglo XVII principios del XVIII en la C/ Libreros, 38; C/ Ramón y Cajal 8-10 y 7-9.

La actividad artesanal mejor documentada ha sido la alfarera, en la que Alcalá destacará ya desde la Edad Media llegando a contar en la Edad Moderna con treinta alfares funcionando, ubicados al interior y exterior de la muralla. Esta actividad decaerá junto a la ciudad en el siglo XVIII donde sólo pervivirán tres alfares.

Lo que documentamos en la mayoría de los casos son los testares o lugares de deshecho de las alfarerías. Se trata de grandes agujeros o cubetas excavados y rellenos con elementos necesarios para la cocción -atifles- y el material cerámico que no se puede dedicar a la venta debido a sus imperfecciones. A través de ellos conocemos toda la tipología de las formas cerámicas usadas por el común de la población. Se han localizado en la C/ Empecinado, 20; Plaza de los Stos. Niños, 6; C/ S. Félix de Alcalá con vuelta a Avda. Complutense y Plaza de la Cruz Verde, 1 y 3. En la C/ Vaqueras con vuelta a la C/ Laguna, 2 se han documentado además dos hornos y las habitaciones para la manufactura de la cerámica. Su actividad llega hasta la segunda mitad de este siglo.

Gracias a esos testares conocemos un sin fin de formas aunque destacan por su número las escudillas, cuencos y platos vidriados lisos y decorados al estilo Talavera con sus colores característicos y los pintados en azul cobalto fechados en torno a principios del siglo XVII decayendo en el segundo cuarto del siglo XVIII. Estos elementos son los restos más abundantes obtenidos en las intervenciones arqueológicas además de ser los más esclarecedores a la hora de elaborar la secuencia estratigráfica de la historia alcalaína.

El municipio se gobernaba mediante un Concejo nombrado por el arzobispo de Toledo, como señor de la villa, que se encargaba de todos los aspectos necesarios para el desarrollo de la vida cotidiana desde la organización de las obras públicas, hasta el control de las llaves de reliquias o tasaciones de alimentos. Será este Concejo el que después de dos peticiones -la primera en 1660 y la segunda y definitiva, en 1687- consiga de Carlos II la titularidad de Ciudad para la hasta entonces villa.

El siglo XVIII marca definitivamente el declive de Alcalá, al trasladarse la Universidad al Colegio Máximo al suprimirse los Colegios Menores y perder parte de su población.

Principales espacios históricos de la ciudad moderna y medieval

La muralla

Uno de los restos más significativos de todo este periodo será la muralla, que se comienza a construir durante el siglo XIII y va sufriendo cambios y modificaciones a lo largo del tiempo.

En concreto, hoy en día conservamos en pie sólo una parte correspondiente al sector del Palacio Arzobispal, del que hablaremos posteriormente.
La muralla del Palacio Arzobispal, así como la del resto de la ciudad, está relacionada tanto con la defensa militar de la propia población como con la protección del importante comercio interno de la ciudad.

En el siglo XIII existió en el actual Palacio Arzobispal una fortaleza rectangular comenzada a construir pro Ximénez de Rada, que se amuralla fuertemente.

Próximo en el tiempo a este momento podemos situar la construcción de la Puerta de Burgos. Esta puerta coincide con una e las torres de la muralla, la que daba salida precisamente a este camino hacia Burgos, y que es la más antigua conservada. Actualmente está dentro del convento de las Bernardas tras la construcción del mismo, cuando además se cerró su acceso.

En siglo XIV fue cuando se desarrollaron las mayores obras en cuanto al aspecto militar de la muralla del Palacio Arzobispal, y como referente principal tenemos las llevadas a cabo por el Cardenal Tenorio. De éste conservamos 3 torreones, con su escudo. Uno de ellos lleva su nombre. El carácter militar de este momento se aprecia en la saeteras y los matacanes que se encuentran en estas torres. Como peculiaridad, añadir que el balcón decimonónico que se encuentra en el torreón de Tenorio fue añadido por Manuel Laredo. Es de estilo Tudor y une la torre con el ala del Salón de Concilios).

En todas estas construcciones encontramos restos reutilizados de elementos constructivos romanos, lápidas en su mayoría.
En cuanto a los restos que han llegado hasta nosotros, contamos con 16 de las 22 torres. Todas ellas son de planta cuadrar menos una de planta semicircular y los restos de la torre albarrana, que se destruyó en 1834 y que era de planta pentagonal
Al margen de estos restos que se conservan en alzado, contamos también con información sobre la muralla gracias a las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el casco histórico, estando documentados restos en la calle Andrés Saborit, un cubo de la muralla en la Ronde de Pescadería y restos tanto de la muralla como de una poterna en el Palacio de los Casado (antiguo Hospital de San Lucas y San Nicolás), donde incluso se tiene previsto consolidar y dejar visibles algunos de los restos en las obras de acondicionamiento que se están realizando para el futuro uso de la parte del patio como parking público.

Andres Saborit

Ronda de Pescadería

Muralla dentro del Palacio de los Casado

Iglesia Magistral-Catedral

Esta iglesia es una de las dos únicas iglesias en el mundo con el título de Magistral. Este título se el concede en 1519 por el Papa León X y la otra iglesia que lo ostenta es la de otra antigua ciudad universitaria: Lovaina en Bélgica.

El título de Magistral supone que el Abad de la Iglesia debe ser Canciller de la universidad y que puede presidir las licenciaturas en Artes y Teología.

El estatus de catedral se le concede en 1991, la restaurarse el Episcopado Complutense.

Este iglesia tiene su origen en un antiguo martiria. Según la tradición en este lugar se encontraba el lugar de martirio de los Santos Niños Justo y Pastor. Este martirio tuvo lugar en 305 en el lugar denominado Campo Laudabile por los romanos. En 414 Asturio Anulio, uno de los primeros obispos de la sede, encuentra milagrosamente los restos y por ello en este lugar se irán construyendo una serie de ermitas que serán destruidas posteriormente y así ciclicamente.

Es en 1122 cuando la iglesia existente se convierte en parroquia y se convierte así en polo de atracción y fijación de la población cristiana.

El siguiente paso que da es el de convertirse en colegiata, cuando Carrillo la reconstruye en 1477.

Será el cardenal Cisneros quien en 1497 encargue un nuevo edificio a los hermanos Egas. El nuevo edificio se terminará en 1514 y es mezcla de varios estilos: el gótico final, el renacentista y el mudéjar tal como refleja su fachada principal. En esta misma fachada se localiza también la torre, obra de varios autores ya que se realizó en tres fases: Gil de Hontañón, Maestro Argüello y rematada en el siglo XVII por Nicolás Vergara el Mozo.

Aparte, la catedral presenta rasgos diferentes que se le han añadido en algunos otros momentos, tal y como sucede con la restauración de principios del XX que decoró la fachada que mira a la Plaza de los Santo Niños con esgrafiado segoviano.

En cuanto al interior, se conserva poco del templo original debido a los daños que sufrió la iglesia durante la guerra civil, tanto incendios como bombardeos.

Palacio Arzobispal

El Palacio arzobispal tiene su origen en un antiguo alcázar medieval de planta rectangular que comienza a edificarse como residencia de los arzobispos de Toledo, estado que mantendrá hasta 1812, cuando los arzobispos de Toledo dejaron de ser señores de Alcalá.

Las primeras obras las realiza en el siglo XIII Ximénez de Rada y ya en el XIV el arzobispo Pedro Tenorio las continua dándole al espacio su carácter militar. Otro momento fundamental será la construcción del Salón de Concilios por Martínez Contreras. Y por último habría que señalar la participación de Covarrubias en el Palacio Arzobispal por orden de los arzobispos Fonseca y Tavera. Será Covarrubias quien construya el Patio de Fonseca y la escalera cercana.

Tras toda esta labor constructiva el siguiente momento fundamental en el devenir histórico del conjunto será el incendio que sufre en 1939, una vez concluida la guerra civil, donde desaparece gran parte de la estructura así como la documentación que se guardaba en él ya que era Archivo Central de Estado.
La última fase fundamental a destacar sería el comienzo de las obras de rehabilitación y mantenimiento llevadas a acabo desde 1991, momento en que se reinstaura el episcopado complutense.

En cuanto a su papel en la historia, el Palacio Arzobispal fue lugar del nacimiento de Catalina de Aragón y del emperador alemán Fernando (hijo de Juana la Loca) y además se celebran Concilios y Sínodos importantes, de donde saldrán importantes tratadas como el de reparto de las tierras de al-Andalus.

De la parte que ha llegado hasta nosotros, encontramos una fachada plateresca (uno de uno de los cuatro patios que tenía el Palacio), donde se aprecian encima de los dinteles de las ventanas los letreros que indican que fueron oficinas de la contaduría mayor de los obispos. Destaca el escudo barroco de los Borbones que sustituye al de los Austrias de Carlos V.

Al Este de esta fachada se encuentra el ala del Salón de Concilios, que tenía un techo de estilo mudéjar de par y nudillo similar a la que cubre la capilla de San Ildefonso, hoy perdido.

Universidad - Colegio Mayor de San Ildefonso

Será en 1499 cuando Alejandro VI firme una bula por la que Cisneros puede fundar la universidad. Será una Universidad con la teología como especialidad, ya que Cisneros considero que con Salamanca ya había una muy buena universidad especializada en juristas.

Las clases comenzaron el 18 de Octubre, día de San Lucas, de 1508.

Lo que llamamos habitualmente universidad cisneriana se compone del Colegio Mayor de San Ildefonso, edificio administrativos, el Paraninfo, la Capilla de San Ildefonso y algún colegio menor. Pero la verdadera universidad de Cisnoeros contaba con 40 colegios menores, conventos, hospitales, cárcel para estudiantes... Toda est ciudad universitaria, su estructura, fue trazada por Pedro Gumiel.

Fisionómicamente podemos definirla como una sucesión de tres edificios con tres patios centrales además de algunos edificios adosados tales como la capilla.

Las construcciones originales fueron en ladrillo, que después fueron revistiendose de piedra en algunos casos como sucede con la fachada y en otroa se realizaron nuevas construcciones, estas sí en piedra.

En el caso de la fachada, será Gil de Hontañón quien haga el modelo en piedra. Es una fachada de estilo plateresco realizada durante los señoríos de Fonseca y Tavera, quienes en principio hubiesen dado la obra a uno de los mejores maestros del momento como Juan de Alava, Luis Vega, Diego Siloé o Alonso de Covarrubias, pero acabaron dándosela a Gil de Hontañón, que ya había realizado la torre de la magistral, ya que ninguno de estos estaba disponible.

Patio de Santo Tomás de Villanueva.

Patio de estilo herreriano, posterior en su realización a El Escorial y que Cisneros no llegó a conocer. El patio que él construyó presentaba dos pisos en madera y ladrillo.

El patio actual lo diseñó en 1618 Juan Gómez de Mora y consta de tres cuerpos en altura, a modo de arquería, donde las dos plantas inferiores son de orden toscano y con arcos de medio punto y la superior de orden compuesto y arcos rebajados. La obra la concluye Juan Sopeña en 1662

En el centro encontramos un pozo decorado con cisnes. Estamos ante un hecho común en la época: la heráldica parlante donde se representan cisnes en clara alusión al apellido del fundador del colegio mayor.

En cuanto al nombre del patio, Santo Tomás de Villanueva fue uno de los primeros alumnos matriculados en el año de fundación y el primer alumno canonizado del colegio mayor. Se encuentra representado en un relieve sobre el tercer cuerpo del patio claustrado.

Desde este patio se accede a otro de menor tamaña que conduce a al capilla de San Ildefonso por el interior del edificio.

Patio de Filósofos o continuos

En este patio se encontraba la sala de audiencias del rector, los escribanos, notarios procuradores, el almacén de harina, carbón y leña y también se alojaban estudiantes y criados.

La imagen que nos ofrece esta patio debe ser más próxima a la de la edificación original ya que era en ladrillo, si bien el edificio que observamos hoy en día es obra de una reconstrucción del XIX y no sabemos en realidad como debió ser este patio. Sí sabemos que fue obra de Juan de la Riba.

En este patio encontramos además un acceso lateral que desemboca en la Plaza de Cervantes / Callejón de San Pedro y San Pablo, algo normal si pensamos en las funciones de almacén de este edificio.

Patio trilingüe

Este edificio albergó el colegio Menor de San Jerónimo o trilingüe. Su fundación es un deseo póstumo del Cardenal Cisneros. Y como tal es fundado en 1528 aunque no en esta ubicación.

El edificio en cuestión data de 1557, y de él destaca el patio, obra de Pedro de Cotera. Es un patio renacentista purista.

En este patio se encuentra la puerta principal del Paraninfo.

Capilla de San Ildefonso

La capilla fue diseñada por Pedro Gumiel y su fachada de sillería fue realizada por Juan Ballesteros en torno a 1600, para rehacer en piedra lo que Cisneros había hecho en barro. En esta fachada destaca la espadaña.

Este edificio en, junto con el paraninfo, lo que nos queda de la edificación original concebida por Cisneros.

Presenta una planta de salón dividida en dos espacios por un arco toral. A ambos lados el techo se cubre con artesonado mozárabe polícromo de par y nudillo.

Los muros están cubiertos por yesos trabajados a gubia o a cuchillo, recordando trazos de la lacería musulmana. El lado derecho del templo está decorado en estilo gótico isabelino y el izquierdo presenta representaciones de vanos arquitrabados. Todo el conjunto está rodeado del cordón franciscano.

La capilla mayor es claramente renacentista .

Esta capilla fue lugar de enterramiento para personajes ilustres del mundo universitario como Pedro Gumiel, Francisco Vallés "El Divino" (médico de Felipe II), Antonio de Nebrija (autor de la primera gramática) además de los primeros alumnos y profesores de los primeros años de funcionamiento de la Universidad. También estuvo enterrado el propio fundador, Cisneros.

Hospital de Antezana

El hospital de Antezana es un establecimiento creado en 1483 para la acogida de enfermos.
El matrimonio Antezana estaba formado por Don Luis de Antezana y doña Isabel de Guzmán. Ella era de familia ilustre y él pertenecía a una familia de la nobleza urbana. En el testamento de la familia (1483) donaron parte de su fortuna para la creación de una casa para la acogida de enfermos bajo la advocación de Nuestra Señora de la Misericordia.

La fundación sólo atendió, desde el principio, a 12 enfermos, por lo que apodó como "el hospitalillo".

En él trabajó Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel de Cervantes, como cirujano sangrador. También colaboró en sus días como estudiante el que sería posteriormente conocido como San Ignacio de Loyola.

En cuanto al edificio, la fachada fue muy retocada en el siglo XIX, de estilo neogótico con alero mudejar.

La iglesia es barroca, con bóveda de cañón y cúpula que se sobrepusieron a un artesonado mudejar que todavía se conserva.

Este hospital de Antezana ha sobrevivido hasta hoy, siendo el más antiguo de Europa en funcionamiento.

Calle Mayor

Durante la Edad Media esta calle fue el eje central de la judería.

Durante este periodo presentaba en lugar de las columnas actuales pies derchos de madera en los dos pisos, creando así una calle con soportales en dos alturas. Las viviendas estarían en la planta alta y la tienda abajo. La estructura soportalada permitía el comercio incluso en días de lluvia.

Serán los arzobispos Tenorio, Carrillo y Cisneros quienes sustituyen los pies derechos de madera por las columnas redondas de piedra y ya en el siglo XIX éstas últimas se sustituyen en su mayor parte por pilares,

Actualmente quedan restos de la pintura en las primeras columnas de piedra en los colores rojo y azul pues las columnas se decoraban en las fiestas durante el Siglo de Oro.

Es la calle soportalada más larga conservada de Europa.

Corral de Comedias

Lo levantó el carpintero Francisco Sánchez. Es un teatro del siglo XVII, con un contrato de construcción firmado en 1601 y que se conserva.

De la primera construcción nos ha llegado el retablo de representación, sujeto con cuatro pies derechos y con foso que conserva un soporte central. También se conserva gran parte del suelo original, empedrado, el brocal del pozo, dos aposentos en el lateral izquierdo del escenario desde los que se veían las representaciones a través de una reja, y la transformada estructura de lo que fue la cazuela.

En 1769 se cubre con la actual cubierta de madera y la cazuela se convirtió en palco de honor

En 1831 se reconvirtió en teatro romántico ampliando la anchura del escenario y adoptando una planta elíptica en la que se construyen galerías y palcos.

En 1945 sufrió una pequeña reofma para transformarlo en cine, función que cumplió hasta su cierre en 1972

Actualmente se encuentra en uso como sala teatral.

  • Plaza de Cervantes 12. 28801 Alcalá de Henares (Madrid) Teléfono: 91 888 33 00
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