Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Ciudad Patrimonio de la Humanidad

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Monasterio y Museo de San Bernardo
Más que un sólo edificio, un juego en el que se superponen elementos arquitectónicos y artísticos. Quizás sea ésta la mejor manera de definir al conjunto monástico de las Bernardas en Alcalá de Henares.
Construido a partir de 1618 sobre terrenos de la antigua almanjara o barrio musulmán alcalaíno, fue concebido por su arquitecto, el maestro real Juan Gómez de Mora, como una perfecta síntesis del ideal barroco que envolvía a la sociedad española del siglo XVII.

Al otro lado, el efectismo barroco nos muestra un grandioso templo en el que el arquitecto, jugando con nuestros sentimientos, organiza el espacio de tal manera que no tiene nada que ver con lo que muestra la fachada.

Pero además, la Iglesia de las Bernardas, ideada también a la manera de espacio público, actúa como eje central de los 'edificios' que la rodean: girando a su alrededor se abren tribunas que se asoman al templo a través de fachadas con balcones; debajo, las capillas armonizan el espacio abrazándolo; y, al fondo, la capilla mayor, realizada a la gloria y exaltación del espíritu litúrgico barroco, y a la que se asoman el coro alto y el bajo.

I.- Sala de catafalco.
II.- Sala del Fundador-Balcón Central.
III.- Sala de la Escalera.
IV.- Sala de Casullas.
V.- Sala de las cartas de Procesión.
VI.- Corredor.
VII.- Cocina.
VIII.- Celda de Clausura.
El pintor italiano Ángelo Nardi es el maestro indiscutible del templo de las Bernardas en el espléndido arte de la Contrarreforma. Suyos son todos los cuadros de las capillas, y el mosaico de pinturas que forman el armónico conjunto de la Capilla Mayor.

Y en el centro de ésta, como edificio de edificios, el dorado retablo templete o baldaquino trazado por el jesuita Francisco Bautista.

Como complemento a la iglesia, el museo del monasterio abre sus salas en los espacios de las tribunas que rodean el templo. Utilizadas por los prelados toledanos y su corte durante sus estancias en el Palacio Arzobispal de Alcalá -desde que el Arzobispo Don Bernardo de Sandoval y Rojas fundara el monasterio-, estas tribunas son un magnífico ejemplo de restauración y rehabilitación del patrimonio cultural de la ciudad. Gracias al descubrimiento, en enero de 1997, de la escalera que las unía con el templo, se ha podido instalar en ellas la parte más importante del valioso legado que la clausura ha atesorado durante siglos.

A lo largo de las siete salas y el corredor que forman el Museo, nos iremos encontrando con piezas valiosas, como el suntuoso sillón decorado con pintura de oro y cristal de roca, que perteneció al fundador de la clausura, o la valiosa arca de plata, mandada realizar por el rey Felipe II en honor a su padre, sin olvidarnos de tallas, pinturas, bulas papales, libros, telas y elementos artísticos y decorativos que nos permiten recrear a la perfección el mundo de la religiosidad española durante los siglos XVII y XVIII.

Pero posiblemente no haya nada más evocador en el Museo de aquel mundo que la propia visión del templo desde los balcones de las tribunas y, sobre todo, desde el balcón central: es casi seguro que no se pueda contemplar en la arquitectura española del siglo XVII un espectáculo que lo iguale.

Mención aparte merece el facsímil de la Biblia Políglota Complutense, que también se expone. Puede parecer ajeno al Monasterio, pero si está aquí es por la necesidad, casi pedagógica, de que el visitante acceda a esta obra, que fue, junto a la fundación de la Universidad Complutense, el mejor logro del cardenal Cisneros.

Una parte muy importante del museo es la sala dedicada a la recreación del funeral de la clausura. En ella se intenta evocar, lo más fielmente posible, el mundo de este tipo de ceremonias a lo largo del siglo XVII español. En la estancia se ha colocado, sobre un túmulo, un magnifico catafalco o manto funerario, realizado con hilo de oro y plata, sedas y terciopelo negro.

Además, podemos contemplar un bello Cristo crucificado del siglo XVII. Aunque quizá uno de los elementos más importantes de la sala sea la recuperación de la antigua puerta que unía estos lugares con el vecino Palacio Arzobispal.

Al final del corredor, casi como introduciéndonos en lo más íntimo de la clausura, llegamos a la cocina y a la celda. La primera, castellana y popular, con su chimenea de lumbre alta y los cacharros y enseres que, desde el siglo XVII, han dado vida a este tipo de estancias. La segunda, homenaje a todas las mujeres que hasta nuestros días han vivido, con orgullo y también con dificultades, en esta clausura cisterciense. Los sencillos muebles y objetos, originales de los siglos XVII, XVIII y XIX, dan a la habitación el necesario aire de austeridad: un arca de madera, un calientacamas, hábitos, libros de rezo, la cama o catre, el orinal, la esterilla… y la ventana entornada jugando sinuosamente con la luz, que se cuela a duras penas por una ligera abertura.

Horario.
  • Lunes a viernes: de 13:45 a 18:30 horas.
  • Sábados, domingos y festivos: 12:30 y 13:30. 17:45, 18:30, 19:15 y 20:00 horas.

  • Información sobre horarios y reservas para grupos:
    Tel. 91 882 13 54
    Móvil: 609 199 397
    Correo electrónico: promotour@henares.net