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Alcalá Medieval

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En cuanto a la ocupación cristiana de Alcalá hay un gran silencio en los textos tanto árabes como cristianos, estos últimos cuando enumeran las poblaciones ganadas por Alfonso VI en 1085, tras la caída de Toledo, no se cita a Alcalá, aunque se supone que debió entregarse junto a otras plazas principales del reino de Toledo, simplemente mediante órdenes, sin luchas y bajo las mismas condiciones de la capitulación. Como prueba de ello aparece el hecho de que en noviembre de 1086 al ser nombrado arzobispo de Toledo Bernardo de Sedirac, se le asignan una serie de aldeas y pueblos entre las que se cuenta Lousolos, ubicado en la comarca alcalaína.

Otros autores opinan que Qal'al Abd al-Salam siguió en poder de los musulmanes. No obstante el período que resta hasta el 1118, fecha clara de conquista definitiva, es de expediciones y campañas de conquista por ambas partes, lo que nos muestra a Alcalá dentro de la zona de influencia mutua.

Entre 1108 y 1109 así como en el 1113 bajo la hegemonía almorávide en el al-Andalus, se revalorizará la posición musulmana de Alcalá, siendo ésta el centro desde el que se hostiliza a Toledo. Esta posición acabará con el inicio de las crisis de los almorávides en 1.118 momento que es aprovechado por el arzobispo D. Bernardo para sitiar Alcalá, de la cual huyen definitivamente sus moradores musulmanes, acontecimiento recogido en los Anales Toledanos I.

De la reordenación y repoblación que Alfonso VI hizo en Alcalá, nada sabemos, pues su labor se debió perder al recaer de nuevo en poder musulmán.

El castillo siguió habitado, e incluso llegó a incrementar su población en un primer momento, pero la dificultad de vivir en él, hizo que surgiese un burgo al lado de la Iglesia de San Justo, en el valle, el cual, fue creciendo en detrimento del viejo núcleo urbano, al que le seguirían prestando atención los arzobispos de la mitra toledana hasta el siglo XV, funcionando durante su último siglo como fortaleza militar.

Este pequeño Burgo de San Justo, formado por mozárabes unidos en torno a la memoria de los Santos Niños, comenzó a desarrollarse desde finales del siglo XI.

Aparentemente en el siglo XII la villa, parece haber sido escasa su importancia militar y política, pues no será citada ni por al-Idrisi, ni en las crónicas cristinas de la época, salvo en Roma, en que se habla de su reconquista como empresa cristina. Pero estos dos aspectos negativos se verán, en cambio, contrastados con el desarrollo urbanístico del nuevo núcleo, el crecimiento y la prosperidad que alcanzará; aspectos influenciados primero, por su emplazamiento ideal, en un cruce de caminos, junto a campos fértiles y numerosas fuentes; y, segundo, gracias a los privilegios que se concedían a aquellos que acudiesen a poblarla, sin tener en cuenta su raza o religión, como así se refleja en el conocido Fuero Viejo dictado por el arzobispo D. Raimundo en 1135.

El burgo, entonces, se irá articulando según las distintas localizaciones de los judíos, moros y cristianos los cuales se organizarán en microsociedades que se especializarán en diferentes actividades.

La población judía se estima que alcanzó los 6.000 habitantes, cifra que parece excesiva; el comercio será su labor. Se situaron en lo que hoy es la calle Mayor y sus alrededores, la cual hoy responde a los patrones impuestos por sus organizadores: calle soportalada donde se instalaban las tiendas para las compras diarias, y que servirá como eje para el posterior desarrollo urbanístico. Como prueba de su actividad económica tenemos el dato de la concesión por parte de Alfonso VIII de la primera Feria anual, de diez días de duración después de la Pascua, que tendría lugar en el Coso, situado a las afueras, lugar donde además se celebrarán las fiestas medievales como justas, torneos, almuzara y bofordo. Coso que tras la construcción de numerosos edificios en los siglos posteriores se cerrará y llegará hasta nosotros convertido en la Plaza de Cervantes.

Su importancia será tal que esta actividad fue principal en Alcalá hasta el siglo XV en que son expulsados sus promotores. Su judería fue la mas numerosa después de la de Toledo.

La morería se situó al Norte de la judería separada por una calle ancha, próxima a las tierras cultivables, pues su actividad principal era la agricultura, propiciada por la riqueza de la tierra, así como por la abundancia de huertas de regadío, ya que crearán una red de abastecimiento de agua mediante minas o galerías subterráneas. También se dedicarán a labores de alfarería y artesanas, colaboradores de la construcción, oficio en el que destacaron. Existía además un grupo desvinculado de los anteriores, dedicado a la carpintería que se reunieron en la zona llamada Almanxara. La zona urbana que ocupaban, era compacta y abigarrada y contaba con una mezquita. Sus viviendas eran modestas y disponían de corrales y patios, espacios para aperos y animales.

La población cristiana se localizaría al sur y este de la judería en torno a la Iglesia de los Santos Niños.

En el siglo XII (hacia 1164) como prueba de la presencia de los representantes de la Iglesia se empieza a construir el palacio arzobispal, y tras las campañas devastadoras de las huestes almohades de Ya-qub al- Mansur, el prelado D. Rodrígo Jiménez de Rada, con la asistencia de Fernando III, durante los primeros años del siglo XIII, hizo, que se protegiese su palacio y villa señorial construyendo una muralla, por estas fechas se rehizo además la Iglesia de San Justo y nuevas casas arzobispales.

En el siglo XIII, año 1257, aparecerá por primera vez la designación de Alcalá de Henares, en un concilio provincial diferenciándola de Alcalá la Vieja, donde parece que aún quedan moradores. El nombre con el que se conocerá su núcleo urbano son : Alcalá de Sant Yust, e incluso San Yuste, como aparece a finales del siglo XIII en la Primera Crónica General.

Durante la segunda mitad del siglo XIII se sucedieron en la silla primada de Toledo un total de seis prelados que se limitaron a disfrutar los beneficios de su dominio.

Se sucederán mercedes, fueros y ordenanzas para el Concejo y gobierno de los vecinos del ya muy abundante núcleo del último tercio del siglo XIII donde se ve a la calle mayor como arteria principal ' recta vía que duat maioritum erdinate'.

Durante el siglo XV la población seguirá desarrollándose, aunque con una progresiva restricción de los derechos que empiezan a soportar los judíos. Alcalá seguirá gozando de creciente importancia celebrándose en su Palacio Arzobispal sucesivas e importantes asambleas, en 1348 las Cortes bajo Alfonso XI, promulgarán el famoso cuerpo jurídico del Ordenamiento de Alcalá, que derogó el Fuero juzgo visigodo y confiscó las Partidas de Alfonso X.

En la segunda mitad del siglo XIV y siendo prelado D. Pedro Tenorio continuará la importancia del vecindario que se correspondió con un paulatino incremento y mejora del caserío, perfeccionando sus edificaciones. Muchas casas debieron elevar algunas plantas sobre las existentes y es ahora cuando los pies derechos de madera que formaban los soportales de la Calle Mayor se sustituyeron por otros de piedra. Se repara también el castillo islámico de Qal'at Abd al Salam.

De esta forma vemos que durante los florecientes siglos XIII y XIV la villa de Alcalá fue creciendo llegando con el tiempo a construirse un caserío extramuros a la primera muralla en el que no solo se encontraban barriadas de viviendas, sino también algún edificio religioso como el Convento Franciscano de San Diego (1449) y la Ermita de San Juan de los Caballeros. De esta forma parte del núcleo de la villa quedaba desprotegido.

Mediado el siglo XV, el arzobispo Alonso Carrillo de Acuña, posiblemente recordando los devastadores efectos del reciente ataque navarro de Juan I contra la villa de Alcalá que en esos momentos estaba débilmente amurallada (1445), manda fortificarla solidamente en previsión de futuros asaltos.

Es de suponer que además, dispuso trazar el perímetro de las murallas para limitar los avances del caserío con la finalidad de estructurar ordenadamente el núcleo urbano siguiendo un sentido semejante a los esquemas preconizados por los humanistas que habían introducido sus ideas en la corte Juan II. De esta forma la construcción respondería tanto a una cuestión defensiva como a un control ciudadano.

Sabemos que entre la construcción del primero (a principios del s. XIII) y del segundo (s.XV), el Arzobispo Tenorio replantea (restaurando parte de lo conservado y edificando nuevos tramos) la zona amurallada del Palacio Arzobispal en torno a 1390.

Pocos son los datos documentales y arqueológicos que tenemos sobre los dos recintos amurallados de Alcalá de Henares. Los únicos de los que disponemos corresponden casi en su totalidad a la zona arzobispal. Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta que fue la zona más importante y por tanto mejor protegida de toda la villa. Excavaciones de 1.992 y 1999 sitúan sin embargo el lienzo de la segunda muralla por el lado Sur de la ciudad coincidiendo con la línea de casas al norte de la calle Pescadería.

Según algunos autores como Portilla, García Fernández o Castillo, consideran el inicio de la construcción del segundo recinto hacia 1454: se conserva el lienzo Norte y parte del Oeste del primero y se amplía la muralla hacia el Sur y el Este.

Aunque la fecha del comienzo de los trabajos no es totalmente segura (las fechas propuestas varían en 3 ó 4 años) sabemos con toda certeza que en 1.460 Alcalá ya estaba fortificada por la segunda muralla en su totalidad, constituyendo un núcleo militar y estratégico importante en uno de los turbulentos momentos durante el reinado de Felipe IV que llevó al país casi a la guerra civil ' se quiso conquistar la villa sin conseguirlo' (Palencia : crónica de Enrique IV).

En Alcalá como en el resto de las villas medievales amuralladas la afirmación defensiva exige el mantenimiento en buen estado y la reparación cuando sea necesario del símbolo material que le da nombre: la muralla con sus torres y sus puertas.

Para atender esa necesidad, el Concejo de Alcalá recurrió a repartir los gastos que ello ocasionaba con tributos entre la villa y tierra siendo ésta la que cargó con la parte más cuantiosa.

Ciñéndonos a las informaciones de las cuentas, es fácil observar cómo fue entre 1464-66 cuando más maravedíes se aplicaron a dicho menester equivaliendo a un 12-15 % de los gastos totales.

Este exceso de tributos para el pueblo alcalaíno y su comarca llevó a una serie de pleitos ya que, muchas veces, no podían pagarlo.

Hoy en día encontramos alguna documentación de pleitos que enfrentan a la villa y tierra de Alcalá por causa de esta financiación. Los legajos conservados se remontan incluso a antes de la construcción de la segunda muralla, por lo que podemos comprobar que el tema fue conflictivo desde la construcción del primer recinto.

Las fechas de estos manuscritos oscilan entre 1421-1424, cuando parece ponerse fín al largo litigio quedando sentado que....' los dichos maravedis, lo que más fuera mescerario de se repartir para la dicha lavor et reparo, ansi de la cerca et torres et cava de la dicha villa, commo de las puertas dellas, commo de barvacana, si se oviere de fazer, et se faga repartimiento dello entre villa et comun, segund uso et costumbre et segund el tenor de la dicha sentencia, conviene a saber, que page el dicho común et tierra las quatro partes et la dicha villa con sus anexos et propios la quarta parte'...

Así mismo, se hace mención ya en esta fecha a ....' las cercas et muros de la dicha villa, viejo et nuevo, et de los palacios, et cerca nueva et vieja de ellos, de la dicha villa ..'.

Creemos que se trataría de la reforma previa a la construcción de Carrillo que llevó a cabo el arzobispo Tenorio.

No es de extrañar después de haber visto lo gravoso que resultaba a la población alcalaína y de su comarca el mantenimiento de las murallas que cuando éstas dejaron de tener su carácter defensivo ya no se recaudaran estos tributos (s.XVI): ya no hacía falta mantener una ciudad defendida por murallas para que en caso de conflicto, las gentes de la comarca alcalaína tuvieran que refugiarse en la villa.

Si a esto unimos el natural crecimiento, y por tanto, extensión de la ciudad durante las centurias siguientes, es de entender el progresivo abandono, deterioro e incluso desmonte de la segunda cerca de Alcalá (aunque fue durante la segunda mitad del s. XVIII, bajo el arzobispado del cardenal Lorenzana, cuando realmente se comienza a desmontar como tal).

La única documentación escrita sobre el material utilizado para las construcciones de la murallas la encontramos de nuevo en uno de los legajos conservados pero no hacen ninguna mención sobre su trazado: '... ansi para cal et piedra et para los otros pertrechos, commo después a los maestros et peones et las otras cosas necesarias'...

La única documentación gráfica que encontramos sobre su trazado es un grabado del s. XVI (1565) donde se ve con bastante fiabilidad y precisión la Alcalá de esos momentos y donde aparece la muralla completa.

Alcalá de Henares, solidamente amurallada y por tanto lugar seguro, en el último cuarto de siglo, se convertirá en una villa de tránsito y con frecuencia lugar de estancia de grandes personajes. Por ella pasarán la mayoría de los reyes castellanos y según nos cuentan, fue aquí donde nacería Catalina, hija de los Reyes Católicos y futura esposa de Enrique VIII. Fue también en esta villa donde Isabel la Católica se entrevistó por primera vez con el enigmático Cristóbal Colón, el 20 de Enero de 1486.

Se levantará ahora la Plaza del Mercado, formada al levantarse edificios alrededor del antiguo Coso.

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